Resulta a veces incomodo atender tantos requerimientos que nos realizan las compañías para valorar nuestro riesgo. Ciertamente cuando los piden es por tener una idea lo más clara posible de lo que están asegurando.

De cara a defender los intereses de los asegurados, un corredor de seguros debe estudiar en profundidad el riesgo a asegurar y dejar los mínimos resquicios posibles.

Cuando sucede un siniestro, los detalles reflejados en póliza deben coincidir con la realidad. De no ser así, es cuando aparecen los problemas. A todos nos interesa dormir tranquilos, a los corredores, también. De aquí deriva nuestro deseo de hacerlo bien desde un primer momento. Un siniestro que se tuerce da quebraderos de cabeza al cliente, al corredor que intermedia y aunque no seamos conscientes, al resto de la cadena. Así que, de modo egoísta, nosotros somos también beneficiarios del buen hacer.

En función del riesgo a asegurar, resulta conveniente tener muy claros los parámetros fundamentales donde debemos de ser escrupulosamente cuidadosos, a la hora de dar una información veraz al mediador y la compañía. Por ejemplo, hay que tener especial cuidado con ser claros en identificar las medidas de seguridad que necesitemos en función de las garantías y del riesgo que queramos asegurar. Para ello el mediador debe de estar alerta a las distintas normas de suscripción que tienen las compañías aseguradoras, puesto que no todas utilizan los mismos criterios, ni tienen el mismo interés a la hora de asegurar riesgos. Es más, podemos aprovechar el criterio a través del cuestionario de la compañía puede detectar que no estamos lo suficientemente protegidos ante las situaciones imprevistas y puede ayudarnos a mejorarlas. La prevención no solo abarata el precio de la póliza, sino que también puede evitar perjuicios innecesarios.

Otro ejemplo muy concreto que puede ayudar a entender lo que pretendemos explicar puede ser la antigüedad de las tuberías de agua o conocer de qué están hechas, dentro de una comunidad de vecinos. Cuando un perito visita la finca, puede detectar que se ha declarado incorrectamente y eso pueda suponer un rehúse del siniestro o una reparación parcial que origina fricciones con la compañía. En situaciones especiales, incluso vemos útil que la propia compañía vaya a conocer lo que vamos a asegurar.

Es importante contar con mediadores que sean conscientes de la importancia que tiene un buen análisis del riesgo, por resumirlo de la mejor manera posible, contar con mediadores PROFESIONALES, que nos van a ayudar y acompañar en todo el proceso, desde el análisis del riesgo en cuestión, búsqueda de la opción del seguro que más se adapte a nuestras necesidades, y por supuesto en el caso de que surja un siniestro, que nos ayude a solucionarlo y represente nuestros intereses ante la aseguradora.

Nosotros nos esforzamos todos los días en serlo y, por eso queremos que usted lo sepa.

LA IMPORTANCIA DE UN BUEN ANÁLISIS DE RIESGOS

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